Despu茅s de tantas tormentas, Nebaj hoy se arrodilla para pedir paz.
Desde la guerra, pasando por la divisi贸n pol铆tica, la pandemia y los desastres naturales, Nebaj ha cargado heridas profundas. Hoy, como pueblo creyente, nos reunimos para agradecer a Dios por la oportunidad de servir, por el trabajo realizado y por la esperanza que comienza a florecer en nuestras comunidades.
Este encuentro es una oraci贸n colectiva por nuestras familias, por nuestras autoridades y por el futuro del municipio. Porque Nebaj necesita fe, unidad y compromiso para seguir adelante.